Policía fotografió el cuerpo de víctima de feminicidio

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Luego de que las imágenes del cuerpo de una víctima de feminicidio en un hotel comenzaran a circular por WhatsApp, se abrió otro caso más. La Justicia comenzó a investigar quién filtró las pruebas.

En este momento, se imputó a un sargento de la Policía de Salta por el delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público por viralizar las fotos a su grupo de contactos.

Se trata del crimen de Jéssica González en manos de Raúl Pérez, que presuntamente conoció en una iglesia y que raptó y asesinó a la estudiante de abogacía.

Su cuerpo fue hallado la madrugada del 21 de septiembre, en el hotel Mimos, ubicado en la avenida Gato y Mancha, del barrio Villa Palacios, de la zona sur de la ciudad de Salta. Estaba en el piso con varias puñaladas en el pecho.

Después de un mes del asesinato, el sargento Gustavo Federico Sajama quedó bajo investigación por el delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público. El agente fue acusado por tomar y difundir a través de un grupo de Whatsapp fotografías de la escena del femicidio de González.

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Ugap investiga al policía que fotografió a víctima de feminicidio

El fiscal penal Maximiliano Troyano realizó la audiencia de imputación al sargento. Esto ocurrió luego de recibir los resultados de la investigación que llevó adelante el fiscal penal 2 de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas (Ugap), Pablo Paz, tras la viralización de las imágenes. Las evidencias del personal que participó del operativo en el albergue coincidieron en que Sajama recibió la advertencia de no difundir las fotos que tomó al cuerpo de la mujer.

Cabe destacar que por el crimen se encuentra inculpado Pérez, por “homicidio calificado por mediar violencia de género”.

El hombre estaba al lado del cuerpo de la mujer con dos cortes en el cuello y el abdomen, que él mismo provocó. El hermano de la víctima, Isaac González, dijo al diario El Tribuno: “Las lesiones que presentaba en sus manos, muñeca y brazos hablan a las claras que se defendió de un perverso sexual, que nunca la pudo quebrar, ni en su carácter de mujer ni menos en su espiritualidad”.