La orientación vocacional en los adolescentes

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En primer término, quisiera decir que la orientación vocacional y profesional limita, de alguna manera, el tiempo en el cual a una persona le cuesta reconocer los campos de ventaja comparativa que la misma posee con respecto al resto de las otras personas. En particular a los adolescentes, este esfuerzo los motiva, de muchas maneras, a ser en el futuro inmediato más eficientes, productivos y exitosos.  

Resulta importante indicar que la orientación vocacional es absolutamente necesaria, pues si ésta es oportuna y, por añadidura, logramos que el adolescente conozca e identifique sus verdaderos intereses, aptitudes y capacidades; en consecuencia él podrá tomar una buena decisión. Y para los efectos futuros relativos a sus competencias, él se mirará  reflejado, directamente, en la calidad del trabajo profesional que logre desempeñar. 

Elegir una profesión, en el caso de los adolescentes, implica no solo desempeñarse en un trabajo en concreto, sino, también, gestionar una forma de vida que se corresponda con su identidad, sus emociones, su inteligencia, sus placeres y, a través de los mismos, asumir un rol, un estatus e, incluso,  todo lo que conlleva a una vida en pareja. 

La vocación no surge, de hecho, como algo impreciso y espontáneo. Esta comienza en la infancia, prosigue su elaboración en la adolescencia y luego se reafirma en la plena adultez. No obstante, estas vocaciones tempranas pueden estar enmascaradas de motivos inconscientes que no son sino compensaciones, mecanismos de defensa ante conflictos de la primera infancia; por ello es necesaria una buena orientación para realizar una elección conforme a la personalidad del adolescente. 

 

El Papel De Las Actitudes, Las Aptitudes, Los Intereses Y Las Capacidades

Esta vocación mostrada por el adolescente, no únicamente está determinada por motivos inconscientes, sino también por otros aspectos más conscientes; tales como las actitudes, las aptitudes, los  intereses, las capacidades y, desde luego, su personalidad. Al mismo tiempo, estos elementos pudieran incrementarse o no, influidos, desde luego, por factores socio-ambientales y culturales como la familia y los amigos, por el prestigio y auge de ciertos estudios en comparación con otros, el género, entre otros

Es difícil manejar un concepto nítido o exclusivo de lo que  significa la orientación vocacional, pues la misma ha sufrido, a lo largo de su historia, una muy diversa evolución que revela, para su comprensión, nuevos problemas de identidad, metodología y direccionalidad.

En un inicio, fueron los estudiosos de los problemas sociales quienes se hacían cargo de la orientación, enfocándose directamente en la escuela. Un poco más adelante, los expertos en el tema  trataron de conectar la escuela con el mundo laboral, pero sería hasta Parsons (1908) que dicha orientación se hiciera más científica, basándose en técnicas psicológicas y sociológicas de comparación entre los rasgos del trabajador y los requisitos de las ocupaciones. Posteriormente, no sólo se le dio importancia a la elección ocupacional, sino que se añadió a ésta el concepto de “sí mismo” y la propia aceptación personal de los sujetos.  

El Desempleo Juvenil

Los cambios profundamente económicos y el grave problema del desempleo juvenil, también han hecho modificar el criterio orientativo vocacional, apoyando a que los jóvenes se vayan adaptando mejor y ampliando sus servicios. La evolución actual de orientación vocacional depende de las nuevas tendencias y cambios en el trabajo, en la educación y en la familia, los cuales sugieren que se necesita una base más amplia para orientar, ya que se han producido cambios significativos en los roles femeninos y masculinos. 

El nada fácil paso del sistema educativo a la actividad laboral, ha supuesto la necesidad de un ajuste de los adolescentes y los jóvenes adultos a la nueva realidad laboral. La orientación vocacional facilita la inserción de estos sujetos a ese mundo laboral, basándose, por una parte, en sus posibilidades, en sus motivaciones, en sus limitaciones e intereses, y por otra, en las facilidades o dificultades y barreras que les impone su medio.  

Es por ello que la orientación profesional tiene como objetivo claro, asesorar y ayudar al adolescente a descubrir su vocación y orientarlo hacia la actividad cultural o profesional en la que mejor pueda sentirse. Ayuda, por supuesto, a reconocer sus propias aptitudes y lo asesora sobre su preparación, no solo para realizar ese trabajo de forma efectiva, sino para poder permanecer en el mismo. 

Ayudar Responsablemente A Los Adolescentes

La orientación vocacional dirigida a los adolescentes puede definirse, en este sentido, como un proceso de ayuda al joven, el cual, al conocerse a sí mismo y al mundo del trabajo, se prepara y accede a la profesión adecuada a sus aptitudes, intereses y rasgos de personalidad, teniendo en cuenta, además,  las posibilidades de estudio y de trabajo existentes. 

Los objetivos básicos de todo proceso de orientación están dirigidos, en primer término, al conocimiento del alumno, es decir, a describir sus propias capacidades, su rendimiento, sus motivaciones e intereses, su inteligencia y aptitudes, su personalidad. 

A partir de aquí, se le mostrarán las posibilidades reales que le ofrece el mundo académico y profesional, para que descubra su propia vocación, y tome una decisión libre y acorde con sus características y las del entorno.

En segundo lugar, deben enfocarse  hacia los padres, ya que ellos deben colaborar y participar en el proceso de orientación, siendo debidamente informados de la realidad educativa y laboral existente.   

Por último, la escuela debe prestar a sus alumnos un verdadero servicio de orientación y asesoramiento permanente, preparándolos para la diversidad y movilidad de empleos e informándoles sobre el seguimiento de nuevas tecnologías, la demanda laboral, etc., lo cual le permitirá adaptarse a las nuevas formas de empleo o a las ya existentes. Se han de buscar estrategias que posibiliten el paso de la escuela al trabajo, pues existe, sin duda, un gran desfase entre el mundo educativo y el laboral.

Los Agentes De Aculturación

Es importante señalar que durante la adolescencia, el joven haya recibido influencias por los llamados agentes de aculturación, es decir, familia, grupo, escuela, medios de comunicación, entre muchos más; los cuales se ocupan, de diverso modo, de transmitirle conocimientos y de proporcionarle una identidad individual y grupal. 

Tanto en la familia como en la escuela, el adolescente realiza distintos aprendizajes que lo facultan para asumir un rol social y profesional específico. Los medios de comunicación y las redes sociales influyen enormemente, transmitiéndoles una serie de patrones culturales muy persuasivos.  

Es de hacer notar que existen toda una serie de estructuras socio ambientales, las cuales nacen del contexto donde el adolescente se ha desarrollado como persona. Estas, desde luego, influyen en su elección profesional. 

En este sentido, hallamos que, en primer lugar, se le dan prestigio a determinadas profesiones en detrimento de otras, las cuales pueden agradar o satisfacer más al adolescente. La Medicina, el Derecho, Ingeniería, Informática, por ejemplo,  son carreras que se consideran ligadas a una posición social elevada, desprestigiando profesiones más relacionadas con lo humanístico.

Por otro lado, se suelen valorar, los méritos y éxitos conseguidos en todos los órdenes de la vida, rechazando a personas que no consiguen alcanzar las cotas impuestas por la sociedad

Lo que importa, al parecer, es que los chicos sean los primeros en todo, ganar más dinero, tener más poder,  consumir más, aumentar los títulos académicos, subir en la escala social. 

Redes Sociales Y Medios De Comunicación

La enorme penetración de las redes sociales muestran una serie de  conductas, ídolos o héroes adolescentes que se valoran por sus hazañas, trabajo o éxitos, no conseguidos por el estudio ni por el sacrificio. 

Esto genera en el joven una gran contradicción: por un lado, la sociedad le exige buenas calificaciones escolares o títulos académicos, y; por otro, le ofrece un mundo solo accesible si se tiene una buena remuneración económica, un trabajo; lo que a su vez, parece ser sinónimo de madurez e independencia. Estudiar y trabajar le se presentan como dos mundos diferentes e incluso incompatibles.

Otro aspecto a tomar en cuenta es la familia, un poderoso agente de socialización. Las presiones sociales son otro tipo de influencias que el adolescente recibe de su familia al intentar elegir su profesión.

Los padres tienden a imponer a sus hijos determinadas opciones profesionales, porque creen que éstos son incapaces de tomar decisiones maduras por sí mismos. 

Estas presiones (directas o indirectas) consisten en “aconsejar” qué elección es la más favorable para ellos, “orientarlos” hacia un determinado tipo de profesiones. 

Estos padres no suelen tener un verdadero conocimiento de las capacidades y motivaciones, aconsejando profesiones hacia las que no tienen quizás ningún interés ni calificación. Otras veces, los padres proyectan sus deseos frustrados sobre su hijo, esperando ver su narcisismo cumplido a través del joven.