La Importancia Del Descanso y El Sueño En La Motivación Y El Neuroliderazgo  

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El neuroliderazgo es una disciplina que ayuda mejorar drásticamente nuestro rendimiento y la toma decisiones en nuestra vida personal y profesional. Nuestras funciones fisiológicas como el sueño y el descanso son parte vital para obtener beneficios del neuroliderazgo y por eso Néstor Braidot, especialista en neurociencias aplicadas en su curso de neuroliderazgo explica profundamente de qué se trata y la importancia que tiene en nuestras vidas.    

Cuando dormimos o tenemos ensoñaciones diurnas en vigilia, el pensamiento no queda suspendido, sino que se sitúa en un orden diferente.  

“Durante los sueños, se relajan los controles conscientes, y el pensamiento metaconsciente puede generar combinaciones novedosas de ideas sobre el tema que nos motiva por ejemplo, ganar una competencia, incursionar en un nuevo negocio, elegir el tipo de capacitación que nos permitirá ascender en una organización o migrar hacia otra, etc, porque es menos rígido y especializado que el consciente”, expone Braidot.   

Esto hace que todo parezca posible en los sueños, donde las conexiones entre un pensamiento y otro suelen ser infinitas cuando un individuo está altamente motivado. 

“En Alemania, un equipo de la Universidad de Lübeck estudió la actividad cerebral en un grupo de participantes mientras dormían. Posteriormente, llegó a la conclusión de que la actividad neuronal es más eficaz durante el sueño profundo”, ejemplifica el también catedrático.   

En ese sentido, Braidot añade que “a diferencia de lo que ocurre con el pensamiento característico del estado de vigilia, los sueños se caracterizan por imágenes y sensaciones muy vívidas, en las que los acontecimientos fluyen de manera no racional ni lineal”.

Implicancias en la atención y el neuroliderazgo 

Durante el sueño profundo, la atención se retira de los sistemas sensoriales que se mantienen activos en estado de vigilia.  

“Como los procesos mentales se dirigen hacia dentro, son mucho más ricos y relajados. Esto significa que, aunque el cuerpo esté dormido, la mente no lo está, sino que practica activamente un tipo distinto de consciencia”, resalta Braidot. 

De igual forma, señala que “esta alteración de la consciencia se produce también cuando desviamos nuestra atención de los canales sensoriales habituales, por ejemplo, cuando poco antes de dormirnos comenzamos a alejarnos lentamente de los estímulos externos y se nos aparecen imágenes de gran riqueza, que se suceden unas a otras de manera aparentemente inconexa”.

Implicancias en la memoria 

Asimisimo, utiliza como ejemplo la realización de una investigación ejecutada en los Estados Unidos, en donde se observa que durante el sueño profundo las neuronas producen nuevas zonas de contacto. En ese estado, el cerebro desecha las sinapsis o contactos que no necesita y fija los nuevos.   

“Sin que lo notemos, pasa revista a lo sucedido durante el día, reforzando las asociaciones existentes y dejando huellas en la compleja red neuronal. Más aún, soñamos con imágenes y conceptos que viajarán de una zona a otra del cerebro antes de que pasen a formar parte de la memoria”, indica el experto en neurociencias.

Las funciones cognitivas más afectadas por la escasez, ausencia o interrupción de las horas de sueño son la atención y la memoria.

Por ello, además de disminuir las capacidades para comprender, analizar, planificar y tomar decisiones, el sueño de mala calidad afecta la motivación y altera el estado de alerta que un individuo necesita para realizar sus actividades.  

Braidot vuelve a poner como eje central de sus estudios en neuroliderazgo una investigación emprendida por científicos canadienses en la que “los recuerdos pueden aparecer entre cinco y siete días después en nuestros sueños, y que esta aparición ocurre durante el proceso de almacenaje, es decir, cuando los recuerdos se trasladan de una región cerebral a otra antes de pasar a la memoria de largo plazo”. 

Implicancias en la motivación 

El motor de la motivación puede funcionar en forma lenta o directamente apagarse cuando no existe un sueño de buena calidad. 

Por ejemplo, una mujer puede tener una idea genial que se constituya en la piedra basal de su propia empresa, pero si está con un alto nivel de estrés, se despierta varias veces por la noche o le cuesta conciliar el sueño, el cansancio que experimente durante los estados de vigilia disminuirá notablemente su energía, consecuentemente, su motivación para planificar y emprender los cursos de acción que la llevarían a alcanzar sus metas. 

“Si bien hay casos en los que la motivación tiene tal fuerza que, al igual que la fe, es capaz de mover montañas, no es inescindible del cerebro ni de los aspectos orgánicos que éste necesita para funcionar en óptima, de hecho, el cansancio generado por un sueño de mala calidad puede terminar minando iniciativas dado que afecta tanto al organismo como al desempeño neurocognitivo y emocional”, atiza Néstor Braidot. 

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