El hipotiroidismo —la condición en que la glándula tiroides produce menos hormona tiroidea de la que el cuerpo necesita— es una de las enfermedades endocrinológicas más frecuentes en Argentina. Se estima que afecta al 10% de la población adulta, con una prevalencia mucho mayor en mujeres (que tienen entre 5 y 8 veces más probabilidad de desarrollarla que los hombres).
El problema central es que los síntomas son inespecíficos y se instalan de manera gradual. Muchas personas conviven años con hipotiroidismo sin diagnosticar, atribuyendo el cansancio, el aumento de peso o la depresión a otras causas.
Qué hace la tiroides y por qué importa
La glándula tiroides está en la parte frontal del cuello y produce dos hormonas —T3 (triyodotironina) y T4 (tiroxina)— que regulan el metabolismo de prácticamente todos los órganos y sistemas del cuerpo: el ritmo cardíaco, la temperatura corporal, el peso, el estado de ánimo, el tránsito intestinal, la piel, el cabello y la función reproductiva.
Cuando la tiroides produce poco (hipotiroidismo), todo el metabolismo se enlentece. Cuando produce demasiado (hipertiroidismo), todo se acelera.
La glándula pituitaria (hipófisis) controla a la tiroides a través de la hormona estimulante de la tiroides (TSH). Si la tiroides produce poco, la pituitaria eleva la TSH para «estimularla» más. Por eso, el análisis de TSH es el primer estudio para detectar problemas de tiroides.
Las causas del hipotiroidismo
Tiroiditis de Hashimoto: la causa más frecuente. Es una enfermedad autoinmune en que el sistema inmune ataca la tiroides progresivamente. Hashimoto está muy relacionada con otras enfermedades autoinmunes (diabetes tipo 1, celiaquía, artritis reumatoidea) y tiene componente genético.
Deficiencia de yodo: menos frecuente en Argentina desde que se incorporó el yodo a la sal de mesa, pero puede ocurrir en ciertas zonas.
Después del tratamiento del hipertiroidismo: el tratamiento con yodo radiactivo o la cirugía de tiroides puede resultar en hipotiroidismo.
Hipotiroidismo congénito: presente desde el nacimiento. Por eso el tamizaje neonatal incluye el análisis de tiroides — el diagnóstico y tratamiento tempranos son críticos para el desarrollo neurológico del bebé.
Medicamentos: el litio y la amiodarona, entre otros, pueden causar hipotiroidismo.
Los síntomas: cuándo sospechar
Los síntomas del hipotiroidismo son graduales y a menudo atribuidos al estrés o a la edad. Los más frecuentes:
Cansancio y fatiga: uno de los síntomas más prevalentes. Cansancio que no mejora con el descanso.
Aumento de peso: dificultad para bajar de peso a pesar de hacer dieta. El hipotiroidismo enlentece el metabolismo basal.
Sensación de frío: intolerancia al frío desproporcionada, sensación de frío constante cuando otros no lo tienen.
Piel seca y cabello fino: la piel se vuelve seca y sin brillo, el cabello puede volverse fino, seco y caerse con mayor facilidad.
Constipación: el tránsito intestinal se enlentece.
Depresión y cambios en el estado de ánimo: el hipotiroidismo puede producir síntomas depresivos, lentitud mental, dificultad para concentrarse y memoria reducida.
Hinchazón: especialmente en el rostro (párpados hinchados al despertar) y en las extremidades.
Voz ronca: en casos más avanzados, el cuello puede hincharse y la voz puede cambiar.
Irregularidades menstruales: períodos más abundantes o irregulares en mujeres.
Colesterol elevado: el hipotiroidismo sin tratar causa elevación del colesterol LDL.
Bradicardia: ritmo cardíaco más lento de lo normal.
El diagnóstico: el análisis de TSH
El diagnóstico se hace con un análisis de sangre simple:
TSH (hormona estimulante de tiroides):
- Normal: 0,4 a 4,0 mUI/L (los valores de referencia pueden variar levemente según el laboratorio)
- TSH elevada (>4,0) con T4 normal: hipotiroidismo subclínico
- TSH elevada con T4 baja: hipotiroidismo clínico (confirmado)
T4 libre: mide la cantidad de hormona tiroidea activa. Si está baja junto con TSH alta, confirma el hipotiroidismo.
Anticuerpos anti-TPO: para confirmar Hashimoto. Si están elevados, el origen es autoinmune.
El análisis de TSH es un estudio de rutina que cualquier médico clínico puede pedir. Se recomienda screening periódico en mujeres mayores de 35 años, mujeres embarazadas o con plans de embarazo, y personas con antecedentes familiares de enfermedad tiroidea.
El tratamiento: levotiroxina
El tratamiento del hipotiroidismo es sencillo y muy efectivo: levotiroxina, la versión sintética de la hormona T4. Es una pastilla que se toma una vez por día, en ayunas, 30-60 minutos antes del desayuno.
La dosis se ajusta según los análisis de TSH hasta encontrar la que normaliza los niveles. Una vez estabilizada, los análisis de seguimiento son cada 6-12 meses.
Lo que mejora con el tratamiento: el cansancio, el frío, el estado de ánimo, la piel, el cabello y el colesterol mejoran en semanas a meses después de empezar el tratamiento con la dosis correcta.
El tratamiento es de por vida: el hipotiroidismo autoinmune (Hashimoto) no tiene cura. El tratamiento controla los síntomas pero no revierte la enfermedad subyacente. Dejar la medicación hace que los síntomas vuelvan.
Este artículo es de carácter informativo. El diagnóstico y tratamiento del hipotiroidismo requieren evaluación médica con análisis de sangre. Ante síntomas compatibles, consultá con tu médico clínico o endocrinólogo.
