José de San Martín

Frases célebres y máximas de José de San Martín

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Hoy, 17 de agosto, se recuerda un nuevo aniversario del fallecimiento del General José de San Martín, uno de los nombres más recordados en la historia de Iberoamérica por ser uno de los grandes libertadores del continente

Un poco de historia

José de San Martín nació el 25 de febrero de 1778 en Yapeyú, Corrientes. Fue el menor de los cinco hijos que tuvieron Juan de San Martín y Gregoria Matorras y falleció en Boulogne-sur-Mer, Francia, el 17 de agosto de 1850, aunque sus restos fueron repatriados en 1880.

El General dejó su marca en cada país de Latinoamérica al que fue. En Perú, por ejemplo, tiene los títulos de “Fundador de la Libertad del Perú”, de “Fundador de la República” y de “Generalísimo de las Armas”. En Chile, en tanto, se le dio el grado de “Capitán General”.

Realizó gran parte de su carrera militar en España, hacia donde partió cuando apenas tenía seis años. Tras alcanzar el grado de teniente coronel y servir 22 años en el Ejército español, San Martín regresó a Argentina y se puso al servicio de la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

El 17 de agosto de 1850 muere en el exilio tras sufrir múltiples enfermedades como asma, reuma, úlceras y hasta estaba casi ciego.

A raíz de su fallecimiento- y pese a que el feriado sea el próximo lunes- hoy se conmemora la vida y obra del militar.

Diez frases célebres de José de San Martín

– Una derrota peleada vale más que una victoria casual.

– La conciencia es el mejor juez que tiene un hombre de bien.

– Mi sable nunca saldrá de la vaina por opiniones políticas.

– Cuando la patria está en peligro todo está permitido, excepto no defenderla.

– Si somos libres, todo nos sobra.

– Mi nombre es lo bastante célebre para que yo lo manche con una infracción a mis promesas.

– Hace más ruido un hombre gritando que cien mil que están callados.

– La soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder.

– Mi mejor amigo es el que enmienda mis errores o reprueba mis desaciertos.

– Mi juventud fue sacrificada al servicio de los españoles; mi edad mediana al de la Patria; creo que me he ganado mi vejez.




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