Elegí bien tu universidad, es una decisión significativa en tu vida

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Es vital que los jóvenes que están por terminar la secundaria tengan presente la importancia de elegir su carrera profesional pensando en el futuro y en las oportunidades que esta elección les dará cuando inicien su educación superior, así que elegí bien tu universidad.

Se trata de una tarea que demanda tiempo y energía. Por ello, idealmente, es recomendable ocuparse del asunto varios meses antes de terminar el colegio secundario. 

Según vemos, tener en claro qué estudiar es una condición necesaria pero no suficiente para iniciar una carrera. Este momento trae una serie de cambios que estarán acompañados por una cantidad de responsabilidades.

Un factor muy importante es que cada joven es diferente, y por tanto se deben buscar universidades adaptadas a los intereses y capacidades individuales. 

Al respecto, el licenciado en Psicología Ignacio Diorio, destaca que “hay que tener mucho cuidado con la presión, ya que se pueden tomar decisiones deprisa, con escasa información sobre los diferentes programas universitarios. 

Si eso sucede se corre el riesgo de ver a un joven desilusionado con una carrera que no es lo que se imaginaba y con la tendencia de abandonar los estudios. O en los mejores casos cambiando a otro campo de estudio”.

Se calcula aproximadamente que el 40% a de la población estudiantil en argentina abandona la vida universitaria o cambia de carrera después del primer año.

Cambiar de carrera no es un problema en sí, pero acarrea una dosis de desmotivación que afecta el concepto de autoestima del alumno y pone en riesgo la permanencia “en estado atlético” de las personas que persiguen una carrera de largo aliento.

Trabajar o Estudiar, Estudiar y Trabajar: Opuestos complementarios.

Por lo general, la inversión de tiempo, dinero y energía que demanda transitar una carrera de estudios superiores se pone en tensión con otros objetivos nobles de muchas personas jóvenes, que en afán de procurarse una fuente de ingresos genuina y ganar así la ansiada “autonomía” toman la decisión de iniciar trabajos que no requieren formación académica, y  que sirven como puerta de ingreso a la vida laboral.

Trabajar y estudiar al mismo tiempo no es para cualquiera, y resulta por lo general un desafío azaroso lleno de aventuras y vericuetos.  En aras de abrirse paso a la vida adulta y de hacer camino al andar; resulta tentador, interesante y hasta recomendable ir nutriendo el curriculum vitae con experiencias laborales antes de concluir los estudios universitarios.  

Sin embargo, es bueno no perder de vista que aquellos trabajos que funcionan bien para  una etapa inicial, por lo general son los denominados trabajos part-time o “entry level”, teniendo en cuenta la cantidad de horas que insuman, o el tipo de formación académica previa que requieran para ser ejecutados sin inconvenientes. 

“Pequeños trabajos” de baja calificación suelen  dejar de ser convenientes

Al cabo de un tiempo, estos  “pequeños trabajos” de baja calificación suelen dejar de ser convenientes si entran en consideración las exigencias económicas conforme avanza el paso del tiempo en quienes buscan ampliar las pretensiones dentro de un proyecto de vida para poder, por ejemplo,  costear el alquiler de un departamento, realizar un viaje largo; o quienes están apostando a formar una familia y están esperando hijos.

En conclusión hay una larga cantidad de razones por las que resulta altamente recomendable contar con una formación académica que garantice la empleabilidad y  movilidad dentro de las organizaciones para poder acceder a puestos mejor calificados y consecuentemente, mejor remunerados.

Por ello elegir bien tu universidad está directamente relacionado a obtener un buen lugar en el mercado laboral.

Elegí bien tu universidad planificando tus próximos pasos 

Hay que pensar en crear un plan bien organizado para abordar cada paso del proceso. Y lo primero que hay que tener en claro es establecer qué carrera o carreras te gustaría estudiar. 

Así que hay que tomar en consideración tus intereses y aptitudes, como el tipo de trabajo que te gustaría hacer después de los estudios; o las solicitudes laborales que exige el mercado. 

Luego hay que hacer una lista de universidades que te sean de tu interés y que estén a tu alcance. Una vez que se limite el número de universidades se debe seleccionar unos criterios que te ayudarán a ver sus características, las cuales facilitarán tu elección

Uno de los criterios puede ser el costo de tus estudios, que puede influir en la posibilidad de obtener becas, así como la disposición de armonizar trabajo y estudios; de igual forma la duración de la carrera y la modalidad de cursada: semestrales, anuales, on-line u otras modalidades.

También se pueden tomar en cuenta el prestigio de la facultad, el grupo de profesores, el plan de estudio que ofrece cada casa de estudios, ya que puede diferir mucho el enfoque que se le da a una misma carrera en diferentes universidades.

De igual forma se puede considerar los medios técnicos e instalaciones, ubicación geográfica, y hasta la misma vida social, como la organización de actividades extracurriculares; clubes o disciplinas deportivas. 

Ingreso a la universidad. ¿Misión cumplida?

Una vez aclaradas las dudas y con un panorama más certero ahora se puede ir a la siguiente etapa que consiste en  solicitar la entrada a la universidad que elegiste. 

Es importante tener en cuenta que muchas universidades proponen exámenes de ingreso obligatorios y una serie de condiciones como el promedio que traes desde el secundario;  que pueden eventualmente dejarte fuera del proceso de admisión en un primer intento. 

Una buena estrategia para evitar la pérdida de tiempo y de motivación que estas frustraciones conllevan; consiste en anotarse a priori en más de una universidad al mismo tiempo.  

Pasados los  plazos y procesos de admisión, y suponiendo que tu perfil fue aceptado en varias facultades, tendrás la ventaja de elegir e inscribirte en la que creas mejor, según lo que hayas definido como más conveniente.  

Otro punto importante a tener en cuenta son los plazos de matriculación; en este sentido contar con un calendario te ayudará a no dejar de lado las fechas más importantes a la hora de ingresar. 

Como se puede observar son muchos los factores a meditar y no existe una técnica para solucionarlo de forma sencilla. Lo más recomendable es que el estudiante elabore su plan de carrera durante el penúltimo año de cursada en el secundario, debe analizarlo en profundidad durante el último año de ese ciclo; y decida la universidad en la que se apuntará atendiendo a este plan.

Ventajosamente existen lugares informativos en que las universidades abren sus puertas a los que van a postular. 

Por lo tanto, hay que aprovechar estos elementos que puede facilitar la decisión, pero a fin de cuentas lo que hará la diferencia será la creación de un plan de carrera; y también consultar a gente con experiencia, es decir, a quienes hayan hecho una carrera similar. Si es posible, también se recomienda preguntarles cómo encontraron ellos la forma de cumplir con los objetivos que tenían propuestos para sí mismos.