Cumbre del G20: El VIH/sida continúa como tema pendiente en la agenda global

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El 1° de diciembre se conmemora el Día Mundial del Sida, coincidiendo con la reunión de los líderes del G20 en la Argentina. Para esa fecha, las estadísticas sobre el VIH eran:

  • Cerca de 5000 personas adquirieron VIH en el mundo, entre ellas 500 niñas y niños.
  • 2600 personas habrán muerto de sida.
  • 7000 mujeres de entre 15 y 24 años se habrán infectado

En la cumbre del G20, los mandatarios se reúnen para la cooperación económica, financiera y política, su objetivo es abordar grandes desafíos globales y generar políticas públicas que los resuelvan. Además, los líderes van a generar un documento con foco en el desarrollo equitativo y sostenible.

Sin embargo, en cuanto al tema del VIH, a pesar de que la solución para controlar la epidemia está en manos de estos mandatarios y es parte de la agenda global de la cumbre, en el documento final no se tiene el VIH como como prioridad.

Las causas de que esta situación se mantenga así son tres: hay países del G20 que tienen restricciones de ingreso, estadía o residencia para personas con VIH, otros que criminalizan las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo y otros que niegan el acceso al tratamiento antirretroviral a la mayoría de la población.

Otro aspecto importante y que se cree también influye en esta decisión es que 6 de los 20 países, en donde lamentablemente se incluye Argentina, no contribuyen a financiar el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Malaria y la Tuberculosis, enfermedades mortales que se pueden prevenir y tratar.

Este sin duda es un tema político de voluntad, liderazgo e inversión para controlar el VIH, evitar muertes y controlar finalmente la epidemia. Se debería cumplir con el objetivo que se puso el mundo de controlar el VIH en 2030, como un compromiso con las 39 millones de personas que murieron a causa de esta enfermedad hasta ahora, y en defensa de las generaciones que vienen.

El desafío consiste en acortar los plazos y que el acceso al diagnóstico y al tratamiento oportuno sea universal y así poder controlar la epidemia del VIH/Sida en los próximos 10 años de cara al 2030.