19.1 C
Buenos Aires
4 marzo, 2024 3:26am

«Alejandro Magno: La creación de Dios» es furor en Netflix

La miniserie de uno de los hombres que ha marcado la historia con su consolidación del territorio y su mito. Estrenada a fines del mes pasado ya superó a “Griselda” con las reproducciones en cada usuario. 

Se centra en un intercambio entre la dramatización de Alejandro Magno, su lucha ante Dario III y como fue el paso de ser príncipe de Macedonia a faraón de Egipto. Además, la búsqueda de su ciudad, Alejandría, fundada en el 333 antes de Cristo, su tumba y su legado. 

Una biografía realizada a su perfección, con detalles, polémicas y un análisis interesante de su vida. Una nueva producción de Netflix enmarcada en la antigüedad. 

Sinopsis de una de las series más importantes 

La narrativa de esta producción se centra en la rivalidad entre Alejandro Magno y los persas, destacando cómo consiguió establecer su estatus como un ente divino en el planeta.

Durante sus primeros años, Magno era un joven macedonio lleno de aspiraciones, descendiente de Filipo II de Macedonia y Olimpia de Epiro, una entre las siete consortes del rey.

La serie relata el encuentro que nunca se dio de Alejandro Magno con el formidable Darío III, un soberano empeñado en mantener la supremacía del más vasto imperio terrenal, Persia. Su historia en Egipto y cómo llegó a convertirse en Faraón, siendo recibido como hijo de Amon y sus aspiraciones al poder. 

El reparto fue con Buck Braithwait, Steven Hartley, Jadran Malkovich, Mido Hamada, Kosha Engler y James Oliver Wheatley y la dirección de este film estuvo a cargo de Hugh Ballantyne y Stuart Elliott.

¿Pero quién fue Alejandro Magno?

Alejandro Magno, figura icónica de la historia antigua, nació en el año 356 a.C. en Pella, Macedonia. Hijo de Filipo II, rey de Macedonia, y de Olimpia, princesa de Epiro. Fue educado por el filósofo Aristóteles a la edad de 13, quien le inculcó un profundo amor por la literatura, la ciencia y la filosofía en sus cinco años que estuvieron juntos. 

El modelo de comparación que tenía era con Aquiles y aquellas hazañas históricas marcadas por la Guerra de Troya. Por eso, es conocida, la libertad sexual que se vivía en aquel momento y como este último forjó con Patroclo, aquel guerrero que entreno de muy joven, de la misma manera, Alejandro lo hizo con Hefestion. 

La homosexualidad no era discutida y grandes leyendas, mitos de la historia se escribieron obviando el relato verdadero. El mundo antiguo era más sencillo. 

“Buscate otro reino hijo porque Macedonia no sera suficiente para vos”

Con esta frase de Filipo II se enmarca en el camino del guerrero estratégico. Con 16 años recibe a los delegados de Dario III y en ese intercambio absorbía información para su cruzada tiempo después.  

Cuatro años despues, tras el asesinato de su padre en el 336 a.C, Alejandro ascendió al trono de Macedonia. Como era de esperarse, las regiones linderas se quisieron revelar pero con este nuevo gobierno. Con 20 años estabilizó el territorio, venció a Tebas, Atenas – consagrándose Hegemon – e invadió las ciudades para controlar el territorio. Su máxima ambición no era destruir lugares sino dominarlos.

La conquista del Imperio Persa 

En el 334 a.C., inició su gran campaña contra Persia, cruzando el Helesponto con un ejército relativamente pequeño de 40.000 soldados a comparación de sus enemigos que tenían el quintuple. 

La campaña de Alejandro contra Persia estuvo marcada por victorias legendarias. Su idea era formar futuro, ciudadanía. Al conquistar al pueblo hacía casar a sus soldados con las mujeres para comenzar una nueva era. Inclusive se casa con unas de las hijas de Dario III comenzando su visión hacia la fundación de Alejandría. 

La batalla de Gaugamela (actual Irak) en el 331 a.C fue el fin de una “guerra fría” entre el rey de Persia y el faraón de Egipto. Alejandro con un ejército cinco veces menor venció a Dario III, dejándolo huir del enfrentamiento antes del cara a cara.

Su deseo de explorar y conquistar lo llevó aún más lejos, extendiendo su imperio hasta Egipto y la India en el 326 a.C.

Alejandro no solo fue un conquistador; también fue un visionario que buscó fusionar las culturas de Oriente y Occidente. Promovió la helenización, impulsando la difusión de la cultura griega, pero también adoptó costumbres de los pueblos conquistados, mostrando un respeto por sus tradiciones y promoviendo la integración entre macedonios y persas.

La muerte de este marcó el inicio de la disolución de su vasto imperio, que fue dividido entre sus generales, los Diádocos. A pesar de su corta vida, el legado de Alejandro Magno perdura hasta nuestros días con la serie de Netflix en sus episodios demostrando la grandeza de uno de los mayores nombres que tuvo la historia mundial.

Tal vez te pueda interesar: Nueve Reinas: Un Clásico del Cine Argentino Regresa a la Gran Pantalla

Más articulos

Últimas noticias