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13 abril, 2024 3:17am

Por primera vez la Tierra recibe energía de un satélite

La recepción de energía transmitida de un satélite hacia la tierra constituye un hito revolucionario en el campo de la ciencia y de la tecnología. 

La exitosa transmisión desde el espacio abre un nuevo capítulo en la historia de la exploración espacial. Queda lejos los experimentos que realiza Elon Musk o algunas compañías privadas. La generación de la energía y el poder transmitirla a nuestro planeta presenta varios desafíos: la intermitencia y la limitación del espacio para la instalación de paneles solares. 

La implementación de esta tecnología a gran escala presenta desafíos significativos, desde aspectos técnicos como la eficiencia de la conversión y transmisión de estas, hasta cuestiones regulatorias y de seguridad que deben tener las producciones que realizan este tipo de contenido. 

Sin embargo, el potencial para reducir la dependencia de combustibles fósiles y avanzar hacia un sistema energético más limpio y sostenible hace que la investigación y el desarrollo en este campo sean de suma importancia.

Experimento del satélite y la Tierra

El elemento utilizado fue diseñado de manera especial con paneles solares de alta eficiencia capaces de capturar energía solar en el espacio. Con su experimento MAPLE (Microwave Array for Power-transfer Low-orbit Experiment), el Space Solar Power Demonstrator (SSPD) se ha comprobado la factibilidad de enviar energía a través del espacio y desde este hacia la Tierra. 

Esta constituye la primera ocasión en que se envía energía solar desde la órbita, marcando un posible inicio hacia la creación de una estación de energía solar espacial.

Iniciado en enero de 2023, el aparato logró enviar energía equivalente a unos 100 milivatios a través del vacío espacial apenas dos meses después de su lanzamiento, demostrando su capacidad para ajustar la dirección del haz con facilidad. 

Durante el experimento de transmisión energética hacia la Tierra, la energía recibida en nuestro planeta alcanzó aproximadamente 1 milivatio y se ejecutó en tres ocasiones a lo largo de ocho meses.

El éxito y los desafíos a futuro

El logro tiene implicaciones profundas para las energías renovables para nuestro futuro. Al superar las limitaciones de la intermitencia y la necesidad de extensas áreas para la instalación de paneles solares terrestres, la transmisión de energía desde el espacio podría garantizar un suministro constante y fiable de energía renovable. 

Además, esta tecnología tiene el potencial de llevar energía a lugares remotos o a áreas devastadas por desastres naturales, donde la infraestructura energética terrestre es inexistente o ha sido destruida.

Las problemáticas pueden ser diferentes y variables según la vida cotidiana de la sociedad. Desde garantizar la precisión en la transmisión de las microondas hasta la conversión eficiente de la energía recibida en electricidad utilizable.

¿Pero realmente hay futuro a partir de estos satélites?

El proyecto ambiciona establecer una red de naves espaciales modulares, cada una con dimensiones aproximadas de un kilómetro cuadrado, capaces de suministrar energía a unos 10.000 hogares. Estos satélites, de un metro cúbico cada uno, se organizarán en una formación plana cuadrada de 50 metros de lado, equipados con paneles solares en una de sus caras y emisores de microondas en la opuesta.

Gracias a la capacidad del sistema MAPLE de dirigir la energía hacia cualquier punto, se plantea la posibilidad de proveer energía de manera directa a ubicaciones remotas o en situaciones de emergencia, eliminando la necesidad de infraestructura terrestre para la transmisión de energía.

Ali Hajimiri, investigador líder y co-director del proyecto SSPP, expresó el año pasado su visión de que la transmisión inalámbrica de energía pueda democratizar el acceso a la misma, de manera similar a como internet lo hizo con la información. 

Además sentenció:«No se requerirá de infraestructura terrestre alguna para la recepción de esta energía. Esto nos permitirá llevar energía a áreas aisladas o afectadas por conflictos bélicos o desastres naturales».

Además del MAPLE, el proyecto SSPP incluye otros elementos en fase de prueba, como el DOLCE (Deployable on-Orbit ultraLight Composite Experiment), que evalúa la estructura de despliegue de las naves, y ALBA, que examina el tipo más eficiente de células fotovoltaicas para su uso. Los resultados de estas pruebas son fundamentales para el desarrollo del SSPP y aún están pendientes de divulgación.

Este experimento refleja un compromiso con la humanidad y un avance en la ciencia y tecnología nunca antes vistas.

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